
Un canto al libro sagrado
Carlos Mérida
Capítulo I
He aquí, pues, el principio de cuando se dispuso hacer al
hombre, y cuando se buscó lo que debía entrar en la carne del hombre.
Y dijeron los Progenitores, los Creadores y Formadores, que se
llaman Tepeu y Gucumatz: "Ha llegado el tiempo del amanecer, de que se termine
la obra y que aparezcan los que nos han de sustentar, y nutrir, los hijos
esclarecidos, los vasallos civilizados; que aparezca el hombre, la humanidad,
sobre la superficie de la tierra." Así dijeron.
Se juntaron, llegaron y celebraron consejo en la oscuridad y
en la noche; luego buscaron y discutieron, y aquí reflexionaron y pensaron. De
esta manera salieron a luz claramente sus decisiones y encontraron y
descubrieron lo que debía entrar en la carne del hombre.
Poco faltaba para que el sol, la luna y las estrellas
aparecieran sobre los Creadores y Formadores.
De Paxil, de Cayalá, así llamados, vinieron las mazorcas
amarillas y las mazorcas blancas.
Estos son los nombres de los animales que trajeron la comida:
Yac [el gato de monte], Utiú [el coyote], Quel [una cotorra vulgarmente llamada
chocoyo] y Hoh [el cuervo]. Estos cuatro animales les dieron la noticia de las
mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, les dijeron que fueran a Paxil y les
enseñaron el camino de Paxil.
Y así encontraron la comida y ésta fue la que entró en la
carne del hombre creado, del hombre formado; ésta fue su sangre, de ésta se hizo
la sangre del hombre. Así entró el maíz [en la formación del hombre] por obra de
los Progenitores.
Y de esta manera se llenaron de alegría, porque habían
descubierto una hermosa tierra, llena de deleites, abundante en mazorcas
amarillas y mazorcas blancas y abundante también en pataxte y cacao, y en
innumerables zapotes, anonas, jocotes, nances, matasanos y miel. Abundancia de
sabrosos alimentos había en aquel pueblo llamado de Paxil y Cayalá.
Había alimentos de todas clases, alimentos pequeños y grandes,
plantas pequeñas y plantas grandes. Los animales enseñaron el camino. Y moliendo
entonces las mazorcas amarillas y las mazorcas blancas, hizo Ixmucané nueve
bebidas, y de este alimento provinieron la fuerza y la gordura y con él crearon
los músculos y el vigor del hombre. Esto hicieron los Progenitores, Tepeu y
Gucumatz, así llamados.
A continuación entraron en pláticas acerca de la creación y la
formación de nuestra primera madre y padre. De maíz amarillo y de maíz blanco se
hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre.
Unicamente masa de maíz entró en la carne de nuestros padres, los cuatro hombres
que fueron creados..